12 de Octubre: De la Narrativa Colonial a la Dignidad y Resistencia Indígena

12 de Octubre: De la Narrativa Colonial a la Dignidad y Resistencia Indígena

Durante décadas, el 12 de octubre ocupó un lugar en los calendarios escolares y oficiales bajo el nombre de “Día de la Raza”. Sin embargo, en los territorios y en la memoria colectiva de América Latina, esta fecha ha ido desmontando sus mitos para nombrarse con claridad: un día de descolonización y resistencia.

A continuación, exploramos las razones por las cuales esta fecha se encuentra en constante disputa, la riqueza tecnológica de los pueblos originarios antes de 1492 y cómo la permanencia en el territorio sigue siendo un acto vivo de resistencia.

El mito de la "gesta civilizadora"

La denominación “Fiesta de la Raza” —y posteriormente “Día de la Hispanidad”— se institucionalizó a comienzos del siglo XX para exaltar el vínculo con la corona española y presentar la colonización europea como una gesta civilizadora.

Esta narrativa romántica intentó invisibilizar una realidad histórica documentada por organizaciones continentales como COICA (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica) y colectivos como Afroféminas: lo que ocurrió no fue un “encuentro pacífico”, sino un proceso sangriento de invasión, saqueo, esclavización y despojo territorial.

 Una fecha en disputa en toda América Latina

El continente ha ido resignificando esta fecha para alejarse de la visión hispanista renombrandola:

Venezuela: Día de la Resistencia Indígena.

Bolivia: Día de la Descolonización.

Argentina: Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

En Colombia, aunque la legislación oficial lo mantiene como un día festivo en el calendario laboral, cada vez más comunidades, colectivos sociales y procesos comunitarios nombran el 12 de octubre como una jornada de reflexión, marcha y reivindicación política.

El verdadero costo humano

Las estimaciones demográficas señalan que antes de 1492 vivían decenas de millones de personas a lo largo del continente. En tan solo el primer siglo de ocupación colonial, la población indígena sufrió un colapso drástico a causa de las guerras de conquista, el trabajo forzado y las epidemias traídas de Europa.

A esta dimensión se suma el impacto del comercio transatlántico: la lógica colonial derivó en el secuestro y tráfico masivo de millones de personas africanas esclavizadas, sentando las bases del racismo estructural y las jerarquías raciales que aún persisten.

Lo que ya existía: Ciencia y tecnología propia


    Hablar de descolonización también implica reconocer que América     no era un territorio vacío ni inculto. Siglos antes de la llegada   europea, los pueblos originarios desarrollaron complejas   ingenierías sostenibles y sistemas agroecológicos:

      La Milpa en Mesoamérica: Un sistema inteligente de policultivo donde el maíz sirve de guía, el fríjol fija nitrógeno en la tierra y la calabaza conserva la humedad del suelo, garantizando la seguridad alimentaria sin agotar la tierra-

           Ingeniería Hidráulica Andina: Las terrazas de cultivo en los Andes evitaban la erosión y generaban microclimas. Canales de precisión como los de Tipón y la red vial del Qhapaq Ñan (más de 30.000 km de caminos) conectaban regiones enteras.

       Camellones Zenú (Caribe colombiano): En la depresión del río San Jorge, el pueblo Zenú diseñó un sistema hidráulico de canales y lomos de tierra que permitía controlar inundaciones y sequías, cultivando y pescando de forma simultánea en miles de hectáreas












La resistencia no es folclor, es presente

La defensa del territorio no pertenece únicamente a los libros de historia con figuras como La Gaitana, Túpac Amaru II o Manuel Quintín Lame. Es una lucha cotidiana que se vive hoy frente a las presiones de la minería ilegal, la deforestación y el agronegocio.

La Amazonía y los bosques tropicales se mantienen en pie gracias al cuidado de las comunidades que los habitan. Ante la crisis climática global, los saberes y la visión indígena de la tierra son herramientas fundamentales para la vivencia y preservación de la vida.

Nuestro compromiso desde Ebari Naturista

En Ebari entendemos que la resistencia no es solo un discurso, sino una práctica económica y social justa.

Promover que la recolección y preparación de las medicinas ancestrales sea una opción laboral viable para las juventudes indígenas —con pagos dignos, oportunos y transparentes— permite que las nuevas generaciones no tengan que migrar forzosamente a las ciudades.

Permanecer en el territorio, cuidar la tierra y preservar la sabiduría de las plantas es, en sí mismo, la forma más concreta de resistencia.

 Y tú, ¿cómo habitas y nombras este 12 de octubre? 

 

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